Esta semana se estrenan dos películas destinadas al público más veraniego y palomitero: Ant-Man y Pixels. Ambas son adaptaciones, la primera de un cómic de Marvel y la otra del conocido videojuego también llamado el come-cocos. Si todos tienen claro que ninguna de las películas destacará por su calidad, nadie busca más que un pequeño divertimento que alivie el calor y funcione medianamente bien en taquilla.

 

Ant-Man

Hace una década era difícil imaginar que adaptarían este personaje de cómic. El conocido como hombre-hormiga es un científico que aprende a reducir su tamaño hasta ser el de un insecto y después inventa un casco para poder comunicarse con las hormigas. Después, como viene siendo parte de la fórmula habitual, habrá una historia de acción por medio con unos personajes no muy carismáticos. Pero, según dicen, le han incluido un toque de humor que ayuda a que la película sea más agradable y mejor acogida por todos los públicos.

Pixels

¿Una película basada en el conocido Pacman?, se preguntarán muchos. Y así es, la premisa no podía ser más absurda. Unos extraterrestres que vienen a la Tierra entienden los populares videojuegos como un mensaje de guerra y deciden atacarnos basándose en la mecánica y estética del videojuego. El presidente de los Estados Unidos decide pedir consejo a un amigo de la infancia que era un especialista en el videojuego. A partir de ahí, mucha acción, diversión y efectos especiales.

Como se puede ver, ambas películas son desenfadados productos que no venden algo que no puedan ofrecer. Diversión agradable y entretenida, mucha acción para no aburrirse y el aire acondicionado de los cines que tan bien viene en estas olas de calor. Y, como curiosidad, orientadas a un mismo público que ha sobrepasado la treintena y recuerda el videojuego y los cómics con nostalgia.

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