El verbo ahorrar, asusta a muchas personas. Es un verbo un poco odiado por algunos, porque ¿a quién le gusta ahorrar? ¿A quién no le gusta gastar el dinero que con tanto esfuerzo ha conseguido? Hoy os queremos hablar de las pequeñas cajas de los deseos, una manera divertida de ahorrar y de conseguir comprarnos un caprichito de vez en cuando sin que nuestra conciencia se remueva.

¿En qué consisten las cajas de los deseos?

Las cajas de los deseos son pequeñas huchas, en las que quienes quieren darse un capricho y no sentirse mal consigo mismos ahorran poco a poco. Imaginemos alguien a quien le encanta los videojuegos. Pues bien, puede plantearse como reto, que cada vez que haga una tarea que deteste o no nos guste demasiado, guardará un euro en la caja de los deseos, para que una vez alcance la cifra concreta para conseguir ese pequeño deseo.

Estas huchas tan originales, pueden ser una buena idea para pequeños y mayores. Con los niños en casa podemos proponerla y conseguir que aprendan el esfuerzo que se necesita para conseguir el dinero para poder comprar cosas.

Ejemplos de cajas de los deseos

Las cajas de los deseos dependen de los gustos de cada uno, pero por ejemplo encontramos:

  • Las cajas de los deseos para libros. Cada vez que nos terminemos un libro, podemos reunir una cantidad guardar una pequeña cantidad de dinero para comprarnos un libro al final del año.
  • Las cajas de los deseos para plantas. Cuando nos florezca una planta, podemos guardar una pequeña cantidad.
  • Las cajas de los deseos para ropa. Para no acumular ropa sin sentido, guardaremos dinero cuando nos desprendamos de alguna prenda, así podremos comprarnos ropa sin miedo a morir por aplastamiento al abrir nuestro armario.