Los pubs irlandeses se consideran rincones de culto para la cerveza y la vida social tanto dentro del propio país como fuera de sus fronteras. De esta manera no es de extrañar que los irlandeses sean conocidos por tener costumbres tan arraigada como la de compartir una cerveza en el pub del propio barrio o vecindario.

Esta costumbre constata cómo hace ya más de cuarenta años, los pubs de Irlanda pasaron de ser simplemente lugares de reunión, para convertirse en auténticos bancos o al menos en el centro financiero de muchas ciudades. ¿Cómo se pudo llegar a esta situación? ¿Cómo un pub puede ejercer lo que serían las funciones de un banco?

Debemos trasladarnos hasta 1970 cuando durante seis meses se produjo una huelga en el sector bancario, lo que llevó a una situación casi de parálisis de la economía de la propia región irlandesa. En algunos casos esta huelga se complicó porque aquellos que no disponían de una cuenta bancaria no podían hacer transacciones en caja, mucha de esta gente eran trabajadores rasos, los que trabajaban en el puerto, por ejemplo.

La situación derivó en que los dueños irlandeses de los bares se decidiesen a aceptar los cheques de estos clientes, a cambio de que consumiesen en su bar y estos poder disponer de efectivo. ¿Cuál fue la función que pasaron a ejercer los pubs? Efectivamente, la de intermediarios en estas transacciones bancarias, porque los dueños de los pubs sí tenían cuenta bancaria y con su intervención podía facilitar liquidez (dinero en metálico) a aquellos trabajadores que no podían realizar estas transacciones de otra manera. Sin duda, se convirtieron en una pieza clave en la economía, haciendo además florecer sus negocios teniendo clientela asegurada, una solución muy astuta para tiempos complicados.